Según María José Edreira, en su trabajo "Fenomenología
del acoso moral", acoso moral es el "proceso por el cual un individuo
o grupo de individuos aplican violencia –psíquica o física– en pequeñas dosis a
otro individuo con la intención de desestabilizarlo y hacerlo dudar de sus
propios pensamientos y afectos. De esta forma se arrebata al otro su identidad,
se niega y elimina la diferencia con el otro. El objetivo de esta conducta es
paralizar a la víctima para evitar que surja el conflicto, para que no pueda
pensar ni comprender, mantenerla a disposición del agresor mientras sea útil y
adoctrinarla. El proceso pretende pervertir moralmente a la víctima y
destruirla lentamente para conseguir un crimen perfecto, se elimina a la
víctima por inducción al suicidio o violencia física." Acoso moral es toda
conducta abusiva –verbal o no verbal– que atenta por su frecuencia y repetición
contra la dignidad o integridad psíquica o física de una persona.
Al ser un problema relativamente reciente, para muchas
víctimas el 'ciberacoso' significa vivir bajo terror durante varios meses antes
de decidirse a buscar ayuda. El problema se agrava aún más, cuando después de
decidirse a buscarla, pocas personas saben a dónde acudir.
Para identificar el acoso, Heinz Leymann, un psicólogo nórdico de los años ochenta, estableció tres elementos diferenciadores: la frecuencia, la continuidad en el tiempo y la concurrencia de uno o varios de los hechos enumerados.
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